Alimentación

Dr Juan Ruiz

 
Antes de los años 90, en nuestro país, todo el mundo se preocupaba, a la hora de la compra, que los productos fuesen lo más fiable posible, eran los tiempos  de las “marcas“. Si comprábamos galletas, yogur, café, pan de molde, leche, etc. tenían que ser de determinadas marcas comerciales. Ellas “garantizaban” con su nombre la fiabilidad del producto.

A cualquier supermercado que fuésemos siempre nos encontrábamos con las mismas marcas, era difícil que un género, de un nuevo fabricante, se abriese camino entre los grandes dioses de la alimentación.

A partir de los 90 aproximadamente, se producen dos fenómenos, por un lado, las grandes cadenas de supermercados, empiezan a elaborar sus propios productos y a crear sus propias marcas, pero ya no para un determinado sector como el café, las legumbres o las conservas, sino para casi toda la amplia gama de productos que vendían en sus instalaciones y, lo que en principio fue recibido con recelo o como signo de “poco poder adquisitivo”, hoy día se ha convertido en lo habitual. Cadenas como Mercadona y su buque insignia Hacendado, se han convertido en sinónimo de calidad. Hasta tal punto que muchos de esos dioses de la alimentación tienen hoy día graves problemas de supervivencia o incluso han llegado a desaparecer.

El otro fenómeno que se produce es que empezamos a demandar “productos sin“. Comienza la “era Light“. El café sin cafeína, las leches sin grasas, los productos sin azúcar, las bebidas refrescantes todas light, etc. Poner la palabra light detrás de la marca  garantizaba aumentar el volumen de ventas.

A partir del 2000 se produce un fenómeno todo lo contrario, nos dedicamos a tomar “productos con“. Que si con soja, con ácido omega, con calcio, con L. Casei “pobre Susanna”, con harina de avena, jalea real, ginseng, café con ganoderma, que si el salvado de esto o el caído de lo otro y de los antioxidantes ni hablamos, el del 3 en 1 se estará pensando con que alimento mezclarlo.

Y como en la era light, que aunque las variaciones con el producto original eran mínimas pero la palabra era milagrosa, en esta era también se producen, si no engaños, si verdades a medias, por emplear un eufemismo. Si no, ya me dirán como se traduce “leche con calcio beneficioso para la osteoporosis”.

Como siempre,  en todas estas cosas hay quién se aprovecha de los cambios y tendencias; antes, con poner la palabra light ya tenían bastante, actualmente la carrera consiste en ver quién es más ingenioso poniendo un compuesto nuevo a su producto, que sirva o no, es lo de menos. Pero, no es menos cierto, que también hay productos que nos aportan un complemento extra beneficioso en nuestra dieta u otros como el Danacol, por poner un ejemplo, que son recomendados en los servicios de cardiología para bajar los niveles del colesterol en sangre y prevenir infartos.

Ya no se trata de opinar si está bien o no el aporte extra de nutrientes, sino de decidir cuál nos beneficiará más y con cuál nos engañarán menos.

Dr. Juan Ruiz

|enero 8, 2012|

 

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